nacimiento… | microrrelatos

Tan pronto como abrió sus ojos,
la luz fluorescente del ejército de tubos perforó sus pupilas,
inundando, con la fuerza inerte de un deshielo,
su cerebro de extrañas sombras y agonía.

La adrenalina se apoderó de su cuerpo, que dolía, ardía
y con incontrolables espasmos
le pedía a gritos la coherencia que lo mantuviera con vida.

Todo era nuevo, incierto, infierno.
No había palabras que pudieran escapar de su boca.
No había suspiros,
ni siquiera sueños traducidos en sonidos.

Sólo un pánico de agudos chirridos.
Sólo un llanto inexplicable que nunca había sentido.

Todo era sorpresa, desconcierto.

Y sólo se escuchaba, correr por los pasillos,
frenéticos médicos unidos en un grito.

El niño que hacía 37 años, en estado de coma había nacido,
hoy se sentía vivo.