la calle de la vida… | microrrelatos

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Una vez que se vio ante el hecho consumado, sólo pudo estudiar la forma de escapar a su pasado.

No encontraba la vuelta que necesitaba para frenar la vorágine de sus pensamientos.

Sólo veía el llanto de su abuela, que lo protegía como en un recuerdo.

Ya nada podía hacer, ya todo estaba planeado.

Entonces, como un fantasma del olvido, se perdió entre la gente.

Mientras tanto, en plena avenida,
llamada por la ironía “la calle de la vida”;
una masa de humanidad, rendía culto a su cuerpo en el asfalto.

 

 

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gritos en la noche… | microrrelatos

Los desesperados gritos lo sobresaltaron.
Cómo todas las noches, se encontró presa del pánico,
conteniendo feroces latidos que buscaban escapar de su pecho.

Esos gritos, tan terroríficos, tan poderosos, tan cotidianos.

Por suerte duraron poco.
Sólo unos escasos segundos hasta la paz del silencio total.

Perdidos en la oscuridad de la noche, los malditos gritos desaparecieron,
mientras las piernas temblorosas se relajaban en las tinieblas.

No había vuelta atrás. Otra noche de prohibidos recuerdos.

Sin dudarlo, tapó el extinto cuerpo con la sábana de seda
y salió por la misma ventana por la que había entrado
a esa desconocida habitación.