un día… | microrrelatos

Un día el tiempo simplemente se detuvo.

Los habitantes de este mecánico mundo estaban perdidos, desorientados,
como pichones huérfanos en sus propios nidos.

Sus tan venerados relojes, carecían ahora de sentido.

Los corazones dejaron de latir y el aire que inundaba sus pulmones se escapaba en mil suspiros.

Todos sus estímulos, aún sus necesidades más básicas y orgánicas,
habían desaparecido.

Sin embargo todos se sentían vivos.
Aún más vivos que de costumbre.

Y en ese momento, mirándose a los ojos, entendieron la cruel revelación, protagonista en sus escritos.

El tiempo es sólo un mito.

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